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 Propiedades Físicas y Ópticas del Diamante  

PROPIEDADES FÍSICAS Y ÓPTICAS DEL DIAMANTE

Por: Aura Godoy R.

Propiedades Físicas:

  1. Dureza: Es de 10 en la Escala de Mohs, varía según la cara, dirección y procedencia de la pieza, generalmente menor en la cara de exfoliación (octaedros). Se entiende por dureza de un mineral la resistencia a ser rayado por otro. El diamante posee una dureza superior a cualquier otro mineral conocido.
    No debe confundirse la dureza con la fragilidad: el diamante es frágil y puede romperse en caso de recibir un golpe.

  1. Exfoliación o Clivaje: Presenta cuatro direcciones de exfoliación, según la cara del octaedro.

  1. Peso Específico: Es muy elevado (3,52), a pesar de estar constituido por átomos bastante livianos; el peso específico del diamante industrial es inferior.
     

Propiedades Ópticas:

  1. Brillo: Esta propiedad otorga gran valor al diamante. Es un brillo intenso, no existe ninguna gema natural con un brillo similar, destacándose en las gemas incoloras y puras.

  1. Transparencia: En las piedras puras es tan grande que la luz las atraviesa casi sin perder intensidad

  1. Refracción: Es monorrefringente y muy alta (2,417)

  1. Dispersión: Elevada (0,044); posee gran habilidad para reflejar la luz y separarla en los diferentes colores del espectro (rojo, naranja, azul, verde, violeta).

Generalmente son incoloros con algún tinte amarillento o ligeramente marrón, el cual puede llegar hasta el amarillo saturado o marrón. Los colores saturados son los más apreciados. Los tonos claros tienen un valor inferior, exceptuando los tenues tintes de azul, violeta y rosado, los cuales por ser escasos son muy codiciados.

Las gemas marrones son comunes. Encontramos algunos con tono marrón rojizo, marrón claro y marrón café, siendo este último el de mayor cotización. Se conoce con el nombre de diamante Canario a una gema de un bello color amarillo. Se le da el término de diamante Champagne a aquel con una fuerte tonalidad amarillo verdosa.

Las gemas de color naranja son abundantes. Los diamantes negros, por lo general los que no tienen transparencia se valoran más, son opacos y son considerados como una curiosidad. Al hablar del color de los diamantes es necesario mencionar la fluorescencia en algunos de ellos. Esta propiedad se pone de manifiesto cuando un rayo de la luz ultravioleta, incide sobre la gema. El color de dicha fluorescencia para la mayoría de los diamantes es azul. Algunos diamantes, al encontrarse en presencia de luz la solar, exhiben fluorescencia y esto les da un tinte algo azuloso el cual altera su verdadero color, el cual se torna a presentarse si se observa la gema a través de la luz artificial, mostrando a veces un marcado tinte amarillo. Como el valor de una piedra con tinte azuloso es superior, podría influir “negativamente” sobre el verdadero costo de la gema.

Los diamantes con saturación reciben el nombre de diamantes con colores. Sus precios en ocasiones son similares a fortunas. Los amarillos y marrones aun tienen precios asequibles comercialmente, no así los colores azul, verde y rosado cuyos precios se elevan a medianas fortunas, se puede citar un diamante rosado el “Pink Star”, con un peso de 59,60 quilates que fue subastado por la casa de subastas “Sotheby” de Ginebra en noviembre de 2013, por un valor de US$ 83,187.387.

Hoy en día encontramos en el mercado muchos ejemplares cuyo color ha sido tratado mediante radiaciones atómicas. El color de un diamante debe asignarse con luz natural o con un instrumento denominado Diamondlite, con el cual se determina el grado de color.

Un diamante se considera puro cuando al observarse con una lupa de 10X (aumento), con corrección cromática y esférica, no presenta ningún imperfecto externo o inclusión.

Los externos pueden generarse “por defectos” en la talla, la cual deja algunas veces fisuras en el cinturón de la piedra o algunas muescas en la superficie de la mesa; y “por defectos” en la cristalización, como son las líneas de crecimiento externo. Los defectos naturales, que forman parte de la superficie original del diamante, son dejados con el propósito de retener peso.

Las inclusiones dentro de la gema sólidas y suelen ser cristales de otros minerales tales como: piropo, magnetita, olivina y grafito. Con frecuencia pueden presentarse diminutos cristales de diamante y zircón rodeados de un halo. También pueden ser cristales de diamante aflorando a la superficie denominados “nudos”.

Los factores determinantes en el precio de un diamante son: color, pureza, proporciones de talla y peso, conocidos como las 3PC en inglés (4C), los cuales indican la calidad del diamante tallado.

El Color en el diamante se refiere a la ausencia total de cualquier tinte o color en la piedra. La gema de mayor valor comercial es la que es totalmente incolora, sin trazas de tinte amarillo o marrón. Su elevado precio se debe a su rareza; el precio va descendiendo a medida que el tinte amarillo se hace más evidente. Existe hoy día una nomenclatura casi reconocida internacionalmente creado por el Instituto Gemológico de América (GIA) por sus siglas en inglés. Dicha nomenclatura funciona en forma de escala descendiente. Ej.: D-E-F-G-H-I

Ha sido de gran utilidad, pues anteriormente existían términos un poco ambiguos, tales como: 1) Blanco Óptimo o Jager. 2) Muy Blanco o River. 3) Blanco o Wesselton. y, 4) Blanco Comercial o Cristal.

Para detectar el tinte amarillo es necesario colocar la piedra en posición invertida sobre una superficie blanca y observarse con la luz del día, siendo indispensable el Diamondlite, instrumento que nos proporciona este medio ambiente.

La Pureza de un diamante se basa en la presencia o ausencia de imperfectos externos e imperfectos internos llamados “inclusiones”. Para asignar el grado de pureza, un factor determinante en el precio de una gema, se usa la terminología de la G.I.A.; esta emplea once grados de pureza: el primer grado es el puro, colocando los grados intermedios hasta terminar con los grados más incluidos, por ej.: puro VVS…..I1 I2 I3

Proporciones de Talla es otro factor de gran importancia en el precio de esta piedra preciosa. Es con ella que se va a desplegar toda la belleza potencial escondida en una gema. La Talla llamada “Ideal” o “Americana” fue ideada por Marcel Tolkowsky en 1919. Con las proporciones usadas en ella, se trata de conseguir la exaltación máxima de todas las propiedades ópticas del diamante. No todos los diamantes en la actualidad, se tallan siguiendo estrictamente los valores usados en la talla americana, pero esta viene a ser como un patrón en las posibles desviaciones. En la talla ideal se le asigna un valor de 100 al diámetro de la gema: todas las otras dimensiones están relacionadas con este número, por tanto, la altura total de un diamante debe ser 60 o 61 % del diámetro. La corona deberá tener una altura de 16,2 %. La culata el 43,1 % y el ancho de la mesa 53 %.

El tipo de talla usada para el diamante es la “talla brillante” y consta de 58 facetas. La corona (parte superior del diamante) consta de treinta y tres (33) facetas denominadas de la siguiente manera: La mesa o faceta principal del contorno octagonal y gran superficie. Ocho (8) facetas estrellas de forma triangular que rodean la mesa. Ocho (8) facetas cuadrangulares de contorno romboidal, que se encuentran a continuación de las anteriores. Dieciséis (16) facetas triangulares o facetas medias superiores cuyas bases forman el contorno del cinturón.

El cinturón de la gema es la parte media y ha de ser lo más delgado posible. Con superficie granular (en bruto) o tipo esmerilado o con pequeñas facetas. El Pabellón parte posterior del diamante tiene veinticinco (25) facetas distribuidas de la siguiente manera: dieciséis (16) facetas triangulares o medias inferiores, las cuales deben ser simétricas con las dieciséis (16) medias superiores.

Ocho (8) facetas principales inferiores. El culet o faceta pequeña octagonal que trunca el vértice del pabellón.

Existen otros tipos de talla para el diamante y son modificaciones de la talla brillante redonda, tales como: “Marquise”; “Ovalada”; “Pera”; “Simple” o talla “8x8” y la “Suiza”, además de otras que se utilizan también para cristales muy pequeños.

Otro factor muy importante en el precio de un diamante es su peso, por ser mineral poco común, a mayor tamaño, mayor valor.

El origen de esta piedra preciosa puede ser:

  1. Primario: Presentándose en chimeneas volcánicas llamadas “pipes” en las cuales se hallan los diamantes en unas rocas básicas azules denominadas “kimberlitas”

  2. Secundario: Son de tipo sedimentario, apareciendo en gravas de lechos de ríos.

 

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