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 PERLAS DE LOS MARES DEL SUR  

Fascinantes y de exuberante belleza son las perlas de los mares del sur, con la calidez propia de las poco profundas y subyugantes aguas de estos mares, emanación de los dioses dotadas con la iridiscencia del arco iris, medio de transporte usado por el Dios Oro (Leyenda Tahitiana), en sus asiduos viajes a la tierra.

La perla ha mantenido siempre un poder fascinante para los individuos de todas las épocas. Ya hacia los años 2500 A.C., los pueblos orientales, especialmente los asiáticos,  las usaban para adornarse, fue la favorita de la sociedad del Imperio Romano; de los tiempos de los caballeros de las cruzadas y más tarde no tuvo rival en Europa, fue tal la estima por ellas que este lapso se conoció en el viejo continente como “la edad de las perlas”.

A la recoleccion de las Perlas de los Mares del SurPara los habitantes de la América Precolombina fue uno de sus más preciados tesoros. Los aztecas las usaban para enriquecer sus ornamentos y en el Perú solo los descendientes de la familia real podían usarlas.

De igual manera, el hombre de la edad contemporánea sucumbe a sus encantos, la gran demanda y los bajos suministros en los comienzos del siglo XX elevan sus precios a verdaderas fortunas. Revistas de la época mencionan collares con un valor de US$ 500.000, manteniéndose hasta 1929, año en que cayeron deplorablemente, desde entonces las perlas han aumentado gradualmente hasta el presente, donde sus precios han alcanzado valores similares a los existentes en el mercado de los años 20.

De las 70 especies de moluscos que pueden producir perlas, la gran mayoría pertenece a la familia “Pinctada”, así tenemos:

Pinctada Máxima: Ostra de labio blanco o labios dorados, sus perlas se conocen en el mercado con el nombre de “Perlas de los mares del Sur”.   Preciadas por las conchas y por las perlas de gran tamaño y calidad, suelen ser doradas y blancas, viven en Filipinas, Australia, Indonesia y Birmania.

Pinctada Fucata Martensi: Llamada “Akoya”, de concha delgada sin ningún valor comercial, pero altamente apreciadas por sus bellas perlas, con tamaños no superiores a los 9 mm. de diámetro, altamente comercializada, no pertenecen al grupo de perlas de los Mares del Sur, se producen en Japón y China.

Pinctada Radiata: Fue la ostra que dotó con sus bellas y sin iguales perlas a Venezuela y otros lugares como el Golfo Pérsico, el Golfo de Mannar (Sri Lanka). Su tamaño oscila entre 3 y 4 pulgadas. El rango de colores de sus perlas varía del blanco al gris y algunos colores metálicos como el bronce y también el negro.

Pinctada Margaritífera: Ostra de labios negros, cotizadas por sus conchas y por las sin iguales perlas grises y negras que emanan de ellas. Habitan principalmente en Polinesia, también en el Mar Rojo, Indonesia, México, Panamá, Perú y extrañamente en Japón (Okinawa).

Existen tres grupos diferentes de estas perlas:  1) Las perlas negras de Tahití.  2) Las blancas de Australia y, 3)  Las doradas provenientes principalmente de Indonesia.  El tamaño de ellas oscila entre 9 y 18 mm. de diámetro, tamaños superiores son excepcionalmente raros, sus formas son variadas redondas, ovaladas, botones, gotas y barrocas.

La ostra es un molusco bivalvo, con dos conchas simétricamente unidas por un ligamento, tienen un músculo aductor, la parte interna consiste en un manto protector, dentro de él se halla el animal conformado con casi todos los órganos de un ser humano: aparato respiratorio, sistema cardiovascular, aparato digestivo, sistema nervioso, medio de locomoción y glándula reproductora (gónada).

El nivel exterior del manto está en contacto con las valvas, contiene células que segregan los diferentes materiales de lo que están hechos el nácar y la concha.  La segregación consiste en carbonato de calcio en forma de prismas de calcita, prismas de aragonito y un gran número de láminas de prismas de aragonito aplanados. También segregan el conquiolin, sustancia orgánica, la cual actúa como cemento pegante de los cristales de carbonato. El nácar también suele contener elementos trazas, tales como: magnesio, estroncio y sodio. La gónada y el manto son los órganos más importantes en la producción de la perla.

El proceso de formación de la perla no ha sido totalmente esclarecido, una de las teorías atribuye la formación a un exceso de material no incorporado a la concha. Otra teoría considera la formación de la perla un medio de defensa del animal para aislarse de algún cuerpo extraño, introducido dentro de las valvas, al que envuelve de nácar depositado en capas concéntricas de conquiolin y de aragonito, se orientan con sus ejes largos y perpendiculares a las capas. Esta estructura concéntrica y radial es la que permitirá la identificación de la perla natural y la cultivada.

Las perlas redondas se forman dentro de las partes blandas del molusco, las perlas denominadas “Blister”, término inglés que significa “ampolla”. Se producen cuando el agente irritante se coloca entre las conchas y el manto, la perla resulta como una protuberancia de la concha.

Factores que determinan el valor de una perla:

Son seis los factores que determinan el precio de una perla:

Lustre:  Es el brillo intenso que exhibe la superficie de una buena perla, causado por la luz que traspasa las numerosas capas de nácar, sale y se refleja en la superficie de la perla. Depende del espesor de las capas. Una perla con un nácar de poco espesor tiene un lustre pobre, blanquecino y opaco.

 

El oriente: Característico de las perlas con buen cultivo, es decir, el nácar tiene buen espesor, el efecto es un juego de colores suave e iridiscente, las capas de nácar producen un efecto prismático (la luz blanca se separa en todas las longitudes de ondas que la componen), a medida que la luz viaja a través de ella.

 

En las perlas naturales toda la perla es nácar, en las cultivadas el espesor va de fino a grueso, un promedio del 10% al 15% del diámetro total de la perla, rara vez excede el 30%.  Las perlas de los mares del sur tienen un nácar de mayor espesor, en las de óptima calidad puede llegar a un 40% o 50%.

 

Se presume cierta relación entre el nácar de buena calidad, la temperatura y estabilidad de las condiciones del agua. Las ostras perlíferas en las cálidas aguas de Australia, Tahití, Filipinas e Indonesia, producen nácar con mayor rapidez que las ostras japoneses o chinas, expertos estiman que la producción puede ser de 15 a 25%, más rápida por lo cual la capa de nácar de las perlas de los mares del sur es siempre más gruesa.

 

Color: Es uno de los factores más considerados por la características personales de los individuos que las van a usar y por el efecto que tienen sobre el precio, la rareza de algunos colores lo conforman dos componentes: el color básico o intrínseco de la perla y el sobretono superpuesto sobre el color base, se produce por al paso de la luz a través de las diferentes capas de nácar, es una combinación de rosado, azul pavo real, verde o púrpura rojizo.

 

Perfección de la superficie: Se refiere a la ausencia o presencia de manchas, hendiduras, protuberancias, grietas, entre más limpia sea la superficie de una perla, mayor es su valor (pureza).

 

Forma (proporciones): Se consideran tres categorías: esféricas o redondas, simétricas y barrocas. La esférica se evalúa acorde a la redondez, el valor se incrementa según la perfección de esta. Las perlas simétricas son las que tienen forma de peras, se juzgan acorde a su simetría y contorno general, es decir, deben lucir estéticamente bien. Su valor es siempre inferior al de las perlas redondas. Perlas barrocas son perlas irregulares, con precios menores a las simétricas.

 

Tamaño (peso):  El tamaño de las perlas es uno de los factores más relevantes al igual que las piedras preciosas, su valor se incrementa con el tamaño, por su rareza, por ejemplo, las perlas “Akoyas” cultivadas después de los 8 mm., incrementan notoriamente sus precios. Las perlas de los mares del sur, las “Tahitianas” su costo cambia abruptamente al exceder los 15 mm.

 

Cuidado de las perlas: Por ser la perla un producto de un organismo viviente, reacciona ante los ácidos y químicos, incluyendo los perfumes, jabones, spray de cabellos, algunos detergentes, todos por contener agentes decolorantes, pueden decolorar las perlas. Es muy importante evitar todos estos productos.  Los anillos de perlas deben retirarse antes de sumergir las manos en este tipo de soluciones, para evitar la deshidratación por causa de la resequedad.

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