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 Oro histórico  

Oro histórico

Su historial se remonta a mas de cinco mil años A.C., para los egipcios fue el metal sagrado integrado a la vida religiosa, de uso exclusivo del rey y la nobleza. En el año 3050 A.C. Menes, el primer faraón divino, introdujo el concepto del “oro como valor representativo”. Para el Imperio Persa solo representó el poder económico. Los griegos no tuvieron los volúmenes caudalosos de los cuales dispusieron egipcios y persas, el metal existente era depositado en los templos del cual podían disponer legalmente los gobiernos.

Oro histórico Brazalete Egipcio

Para los romanos fue un símbolo de riqueza económica, representaba dominio y poder, siendo la fuerza motriz de su economía y su política. Aunque tuvieron por siglos sofisticados sistemas financieros, al momento del colapso del Imperio, fue el único resguardo para sus atribulados ciudadanos.

Para el año 476, el aurea dorada se dirigió hacia el oriente situándose en Constantinopla capital del nuevo imperio, se acuñaron nuevas monedas de oro sólido “el bizante”, el cual se convirtió en la unidad básica para el comercio del mundo conocido desplazando al “talento”, así se mantuvo por los siguientes 500 años.

Los ascéticos árabes modificaron el historial del oro, fueron los intermediarios entre las civilizaciones del Mediterráneo, Europa y el Oriente incluyendo la India. En su expansión conquistadora y comercial, empezaron a acuñar monedas el “dinar”.

Para el siglo VIII Badag se convirtió en una de las más famosas y fabulosas ciudades, cada año se recogían millones de dinares por concepto de impuestos, complementándose con el oro fruto de sus victorias en Asia Central, Norte de África y Anatolia, la actual Turquía.

Desde los comienzos del siglo VIII, los árabes dominaron la mayor parte de la Península Ibérica teniendo el control del oro ibérico, gracias al califato de Córdoba, acuñando monedas de oro que circulaban por todo el mediterráneo europeo. Córdoba se convierte en la ciudad mas rica y culta de Europa y en la tercera del mundo, después de Constantinopla y Badag.

Para el siglo XIII, el grueso de la producción de oro estaba en manos del Islam y varias ciudades y estados europeos comenzaron también a acuñar monedas de oro, obteniendo el oro de fundir monedas árabes, producto del comercio y de botines ganados en las cruzadas en el siglo anterior. El “Florín” de Florencia y el “Ducado” de Venecia adquirieron rápidamente un rango de moneda de cambio de primer orden.

No es sino hasta el siglo XIV y XV, cuando la producción de oro de Europa alcanza su cima, que se comienza a usar las labores de minería. El oro se convirtió en un aliciente de los viajes de exploración geográfica, ya Europa había agotado su producción interna.

El gran descubrimiento de América, trajo la primera avalancha de la fiebre del oro de la historia moderna, llevando a Europa torrenciales caudales del buscado metal. El período posterior de la conquista llenó a Europa de riqueza y esplendor; la mayor parte del oro americano sirvió a estados modernos como Inglaterra, Francia y los Países Bajos para financiar guerras, pagar bienes importados e intereses sobre deudas a las grandes casas de bancas europeas, ya que con la conquista y las guerras se perdió gran parte de su población masculina. España fue la menos beneficiada en el festín.

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